Los últimos maharajás: una vida de extravagancia y opulencia

Muchos de sus palacios se han convertido en hoteles. Alojarte en ellos supone una oportunidad de entrar en contacto con sus historias.


Publicado 01-03-2018



Cuando nos dicen la palabra maharajá o rajá lo que nos viene a la cabeza son personajes vestidos con turbantes de seda y cubiertos de joyas como salidos de un cuento oriental. Y es que todos ellos esconden un pedazo de historia que descubrir.

La primera mención histórica de los clanes rajput "hijos de reyes" del Rajastán, aparece en los Purânas, donde se mencionan dos dinastías: una lunar, descendiente de Chandra, dios de la Luna -Krishna-, y otra solar, procedente de Sûrya, el Sol -Ramma-. En sus orígenes su posición era la de "guerreros" con un código de conducta basado en el valor y el honor. Fueron muchas las batallas, las alianzas, las derrotas que fueron sucediéndose a lo largo de la historia. Pero con la llegada del Imperio Británico y la proclamación de la reina Victoria como emperatriz de India en 1858 fue reduciéndose su poder que en tiempos pasados era prácticamente absoluto.

De "bravos guerreros" se hicieron "siervos" de la corona británica a cambio de mantener sus privilegios. Los británicos marcaron un rígido protocolo y se clasificaron sus estados con salvas - de 21 a 9 disparos de cañones en las recepciones según su importancia. 

Al sentirse impotentes en su propio país, intentaron conquistar Occidente con sus riquezas, y la extravagancia se convirtió en una forma de declarar su propia autoestima. Muchos tuvieron esposas y/o amantes europeas. Una española, Anita Delgado, de hecho se casó con el maharajá de Kapurthala.

A finales del S.XIX y principios del XX los maharajás construyeron increíbles palacios, llevaron una vida de lujo y ostentación y coleccionaban carísimas joyas y artículos de lujo.

Los coches fueron una de sus obsesiones, especialmente los Rolls Royce. Eran tan caprichos que por ejemplo el nizam de Hyderabad encargó un coche con el asiento trasero más alto porque consideraba que no podía estar a la misma altura que su chófer. El maharajá de Baroda (Gujurat) encargó un tren en miniatura a la Royal Locomotives de Inglaterra para que su hijo no pisara el suelo cuando caminaba desde el palacio hasta el colegio real. Bhupindar Sing de Patiala llegó a tener 350 esposas y concubinas. Ranjit Singh, maharajá de Gujurat, usó uno de los diamantes más grandes del mundo "Koh-inoor" (ahora en Londres) de pisapapeles de su escritorio. 

India consiguió la independencia en 1947 y una de las primeras cosas que hizo Nehru fue pedir a los maharajás que entregaran sus Estados para unirlos a una sola India. A cambio mantendrían sus privilegios y la Constitución les garantizaría unos ingresos -el "privy purse"-. En 1971, Indira Gandhi despojó a los maharajás de su paga y de los derechos vinculados a sus títulos. Pero no por ello, desaparecieron. Hoy en día los maharajás aún mantienen el reconocimiento social. Muchas personas, cuando les ven, se inclinan ante ellos para tocar sus pies como señal de respeto. 

Muchos de ellos se han convertido en grandes empresarios. Otros han convertido sus palacios en hoteles. No perdáis la oportunidad de alojaros en uno de ellos, lo que os dará la oportunidad de conocer y sentir desde dentro su historia. 

En nuestra sugerencia de viajes increibles seleccionamos hoteles con historia pues queremos que el alojamiento os aporte algo más que descansar y suponga una oportunidad de conocer más sobre India.


Lecturas y vídeos para preparar vuestro viaje


Historia de Anita Delgado, maharani de Kapurthala (reportaje de TVE)



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